Venezuela es nuestro pellizco en el alma: Alejandro Sanz

📷 Fernando Vergara (AP)

ALEJANDRO SANZ

Puedo contar anécdotas más o menos heroicas del concierto en el que unos amigos y yo hemos compartido con el pueblo venezolano, en la ciudad colombiana de Cúcuta, la esperanza y la fe en que se acabe una dictadura que denuncio desde 2003. Aunque prefiero referirme a algo sencillo, pero imponente, que es la lucha del pueblo venezolano convertida aquí y ahora en una expresión de solidaridad humanitaria.

El pueblo venezolano, el auténtico protagonista, ha sufrido la tiranía de un régimen que le ha robado la democracia. Y no solo eso. Ese pueblo ha aguantado la incomprensión de un sector de la población democrática del mundo, convencida de que aquí se dirimía una situación política. Yo mismo he sufrido esa incomprensión desde que, como decía, en 2003 expresé en público mi rechazo al régimen chavista.

En aquel entonces, cuando sentí el impulso de tomar esa postura, el 70% de la población venezolana todavía contemplaba en aquella revolución una solución posible a sus problemas. Por otra parte, ningún país vislumbraba todavía la deriva dictatorial a la que se dirigía aquel régimen. Y muchos intelectuales y artistas me atacaban por haber mantenido una posición crítica contra lo que significaba Hugo Chávez.

Ahora he visto aquí, en Cúcuta, a todo el mundo reconocible alineado contra un Gobierno que ha abusado de su pueblo. La continuidad de ese abuso que hace tanto se denunciaba nos ha hecho peores a todos como sociedad, porque se ha aceptado que Venezuela llegue a esta situación que ahora reclama una solución democrática.

No es una situación política, es una urgencia humanitaria. Los que lo llevan al terreno de la política cometen una estupidez. Se trata de que este pueblo sufre hambre y el mundo se junta a tratar de remediarlo. Nunca podremos conquistar los paraísos de la democracia si no somos capaces de aislar a los que, amparándose en ella, nos han llevado y nos llevan a la tiranía.

He visto este viernes en Cúcuta a Juan Guaidó caminando entre su pueblo mientras yo cantaba Corazón partío. Y vi que la gente lo amaba. Porque habla de esperanza, de orden y de amor a su pueblo. Si alguien tiene algo que objetar ante eso… Yo, francamente, estoy en el otro lado, sin complejos. Y cuando lleguen las elecciones libres a Venezuela al menos yo me apartaré, y estoy seguro de que mis compañeros lo harán. Porque nuestra lucha no es política. Es absoluta y definitivamente social.

En esta jornada he llorado con Venezuela porque este país es nuestro pellizco en el alma. Y nunca en toda mi vida lo voy a abandonar. ¡Viva Venezuela libre!

*Referencia original: El País.