Arte y comunicación en 1968

ARNULFO AQUINO

La producción de imágenes gráficas (mantas, volantes ilustrados, pegas, pintas y bardas, periódicos y revistas, murales y otros) forma parte del discurso necesario de todo movimiento social con aspiraciones política. Se hace política para obtener el poder, y así, el cambio social; la gráfica (en general todo el arte) puede ser un medio de hacer política.

Desde este enfoque, la gráfica como medio político refleja la ideología del movimiento, la difunde a través de códigos visuales, símbolos y representaciones, configuraciones y tipografías, colores y texturas; la gráfica informa, responde, persuade, agita, manipula, comunica los acontecimientos, los lemas, las consignas, los mensajes de la lucha política. Se ubica en el contexto histórico-social. En calidad y en cantidad, corresponde a los recursos económicos, tecnológicos y humanos que entran en juego.

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Para el caso del movimiento del 68 en México, la gráfica fue parte del discurso político y reflejo de la ideología del movimiento estudiantil-popular. Se dio en el marco del enfrentamiento entre el Estado mexicano, con todos los recursos a su alcance -aparatos ideológicos y represivos-, y los estudiantes y maestros como representantes populares, apoyados por otros sectores, en la lucha por las libertades democráticas. La gráfica, al igual que otros recursos políticos, (mítines, manifestaciones, música, teatro, poesía), cumplió su papel como medio de expresión para manifestarse y combatir las deformaciones y mentiras del poder y sus aparatos ideológicos.

En 1968, el ambiente plástico se encontraba en efervescencia: la escuela mexicana de pintura, desplazada como corriente oficial y golpeadas por los sectores vanguardistas, aún permanecía oculta en las dos escuelas más importantes de arte: La Escuela Nacional de Artes Pláticas (san Carlos) y la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda”. En términos generales, la situación de las artes plásticas era de búsqueda de nuevas formas de expresión, experimentación técnica y desarrollo de métodos de trabajo; esta situación repercutió en San Carlos, donde los estudiantes venían cuestionando planes y programas de estudio obsoletos y discutiendo sobre las nuevas tendencias del arte.

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Al estallar el movimiento, los estudiantes de San Carlos se incorporaron rápidamente a las brigadas de información, elaborando propaganda gráfica. El apoyo económico que brinda el pueblo sería determinante para mantener esta producción, a la que se habrían de incorporar los trabajadores y algunos profesores.

La bayoneta, el gorila, la paloma ensangrentada, el candado en la boca, la madre atemorizada y otros fueron los primeros símbolos de denuncia utilizados desde los primeros días de lucha, en contraposición con los símbolos oficiales de la paz, las Olimpiadas y la imaginería patriotera. Para esta labor emergente se adoptó la técnica del grabado en linóleum, lo que permitía resultados inmediatos en la difusión, debido a lo sencillo de su factura y al bajo costo de producción; loa Talleres antes destinados a las prácticas académicas ahora cumplían una función social concreta: se trataba de elaborar imágenes útiles a la lucha, contribuyendo a la misión de contrarrestar la confabulación de los medios de difusión masiva, empeñados en tergiversar la justeza de la rebelión estudiantil.

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A pesar del intenso ritmo de trabajo, apenas si se cubría la demanda de propaganda del Consejo Nacional de Huelga. Nunca hubo un plan de trabajo preconcebido, solamente se daba respuesta a las necesidades del movimiento elaborando constantemente mantas, pancartas, volantes, pegas y carteles.

En la medida en que avanzaba la organización general del estudiantado, otras escuelas de arte se sumaron a la lucha; “La Esmeralda” también se incorporó, aportando bastante material gráfico. Al mismo tiempo, se montaban talleres improvisados en otros centros de estudio.

Por las calles, en los camiones, en las escuelas y lugares públicos, las imágenes de Demetrio Vallejo, del Che Guevara, la V de victoria, el puño, enriquecían la simbología del movimiento, contradiciendo la publicidad visual de la sociedad de consumo. Todos los medios de impresión fueron utilizados, incluyendo la serigrafía y el offset.

La represión se agudizó, y ante las condiciones cada vez más difíciles para salir a la calle, varias posibilidades de difusión fueron puestas en práctica, desde la reproducción de una pega en rollos de papel engomado o el volante ilustrado hasta carteles de pequeñas dimensiones.

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En su desarrollo, esta gráfica busca manejar un lenguaje popular y de crítica social para lograr la comunicación con el pueblo; el tratamiento de la forma en la mayoría de las veces es figurativo, con rasgos expresionistas; los colores negro y rojo sobre el tono de papel (de China, Revolución o diario) predominaron, dando por resultado un variado conjunto de imágenes y símbolos, algunos de ellos vigentes actualmente y que no han sido analizados para mejoras su eficacia comunicativa.

Ahora es posible ver el valor testimonial de esta producción , en la cual se deja constancia de las demandas del movimiento, de los personajes y organismos involucrados en la represión, así como la corrupción de los medios masivos, las Olimpiadas y los símbolos nacionales tratados en imágenes satíricas, la promoción de actividades políticas o el recuerdo de acontecimientos trágicos; también las consignas de carácter general del CNH y de otras agrupaciones que hacían su labor en el interior del movimiento.

En diferente nivel, los artistas profesionales también se manifestaron; apoyos económicos, declaraciones públicas o participación solidaria en el movimiento fueron necesidades de conciencia. Se organizaron jornadas culturales con música, teatro, poesía y pintura en diferentes centros educativos. En este sentido, cabe recordar la pinta colectiva que se realizó sobre la cubierta metálica que ocultaba la decapitada estatua de Miguel Alemán, en donde, como experiencia tal vez única, artistas de prestigio expresaban con sus propios lenguajes el conflicto estudiantil. El collage efímero allí realizado muestra la intención de artistas plásticos de vincularse con su producción a un movimiento popular con el que se sentían identificados.

 

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La represión del 2 de octubre desarticuló la organización estudiantil y el apoyo popular. La Olimpiada se realizó, y los medios de comunicación se encargaron de difundir la continuidad de la paz social. La experiencia terminaba, y así como el movimiento no encontró una alternativa de continuidad después de la represión, tampoco los productores gráficos avanzaron en profundizar sobre la evolución de un lenguaje visual de carácter político, sino hasta años después. Sin embargo, con su obra y actitud dejaron el testimonio de un momento de la historia contemporánea de México.

Al año siguiente, en las escuelas de arte continuaron las búsquedas formales, las experiencias técnicas; se incrementaron las actividades de grupos influidos por las corrientes artísticas en boga y la organización política estudiantil decayó.

Esa gran experiencia se desvanecía, pero a pesar de todo puede decirse que la gráfica del 68 rescata la tendencia a la crítica social de la hoja volante, característica del grabado mexicano y en particular del Taller de Gráfica Popular, siendo éste el antecedente más importante e inmediato de la producción gráfica del 68, ya que en el lapso que transcurre de los cincuenta a los sesenta hay poca producción gráfica política. Es a partir de 1968 cuando se abre el amplio espectro que diferencia este periodo y le da una caracterización particular. Los artistas continuaron en la búsqueda de la creación individual y de la promoción de su obra, pero en muchos estudiantes y en algunos artistas profesionales había quedado la huella de la participación política en un movimiento popular uy la necesidad de organización. Esta inquietud se manifestó en los años siguientes, en una actitud crítica ante la comercialización del arte y la creación individual, y en una tendencia hacia investigar en otros campos de producción, principalmente a través de la gráfica y el trabajo colectivo.