“Vaticano: de San Pedro a San Pablo”: una exposición imprescindible

La exposición Vaticano: de San Pedro a Francisco marca un hito en la comprensión de la influencia en la civilización occidental de la religión católica y el cristianismo, sus tradiciones y símbolos litúrgicos plasmados en los objetos artísticos más bellos.

Así lo expresó Bárbara Jatta, directora de los Museos del Vaticano, quien celebró que además de religiosidad, arte y fe, los visitantes a esta magna muestra podrán encontrarse con piezas que dialogan por sí mismas por los momentos históricos por los que han transitado.

La curadora dijo que con 800 residentes permanentes y apenas 44 hectáreas, la Santa Sede resguarda uno de los acervos más importantes del mundo en cuanto a pinturas, documentos, objetos de orfebrería, joyas y elementos litúrgicos, por ello la exposición abre con el apartado Los fundamentos de la iglesia, la sangre de los mártires y el del fragmento del siglo I antes de Cristo que muestra a Tiasío dionisiaco en relieve, así como un busto del emperador Tiberio de la época romana.

En la sala denominada Pedro y Pablo se explica cómo estos apóstoles son considerados los pilares del cristianismo y por ello destaca la obra de Raffaele Capo del busto a San Pedro y el sarcófago de mármol blanco con Traditio Legis y escenas bíblicas.

Otras piezas relevantes de este apartado, dijo Antonio Berumen, curador por parte de México de la muestra, es el bajorrelieve de Paulo Romano que muestra a San Pedro crucificado con la cabeza hacia abajo en el circo romano.

En el apartado Persecución y Martirio se explica cómo a pesar de los decretos de persecución a los cristianos en el primer siglo de nuestra era las persecuciones fueron intermitentes, entre ellas las de Nerón y Domiciano que decretaron el arresto y tortura de este grupo.

Antonio Berumen dijo que San Sebastián sufrió dos martirios y por ello fue recordado en diversas piezas, entre ellos el hermoso relicario que se exhibe en esta muestra y las lápidas de cristianos de esa época.

Al respecto Bárbara Jatta dijo que estas piezas son una muestra de las mejores obras de los museos del Vaticano como el cuadro de gran formato Martirio de San Mauricio, pintado en 1636 por Carlo Pellegrini.

De México destacan también grandes obras, dijo José Enrique Ortiz Lanz, quien también colabora en la curaduría, y destacó piezas como San Dionisio papa y confesor, realizada por Miguel Cabrera en el Siglo XVIII y que pertenece a la colección del Museo del Carmen.

Asimismo mencionó que el gran Vaticano que conocemos ahora tiene un eje que nunca ha cambiado que es la tumba de Pedro y por ello en esta muestra se han realizado maquetas para dar una idea de sus dimensiones en la Santa Sede.

Ortiz Lanz, en el apartado Una Iglesia Milenaria: del siglo IV al XV, destacó la pintura dedicada a Santa Helena y que junto con otras piezas muestra cómo a partir del siglo IV el culto católico vivió un notable desarrollo y más tarde cómo la expansión del Islam y la separación de la iglesia de Oriente en los primeros siglos de la Edad Media, dieron lugar a la supremacía del poder del papado sobre el poder de los reyes.

Pietro Zander, curador italiano, mencionó que en la muestra hay una pieza única que es la imagen en un busto circular, llamado medallón, del Papa Constantino, una de las primeras que inmortaliza su imagen.

“Se trata de la iconografía oficial de los pontífices y que servían para que otros artistas realizaran los mosaicos que adornan muchos recintos de Roma”.

Ortiz Lanz mencionó el dato curioso al recordar que los papas eran innovadores, pues fue el Papa Bonifacio el primero en crear un ordenamiento vial después de que se presentaran problemas de transeúntes en un Jubileo.

“Fue el primero en marcar carriles para la circulación y que los visitantes debían circular a la izquierda, norma que actualmente aún se respeta en Inglaterra”.

En el apartado El papado y el imperio. La basílica como símbolo papal se explica cómo el Papa era el único que podía conferir el  título de basílica  a aquellas iglesias que destacaban por su importancia histórica.

Destaca el tríptico con los tres santos dominicos: Domingo, Pedro Mártir y Tomás de Aquino.

La iglesia en tiempos modernos, es la sala que muestra los cambios en la sociedad del siglo XV y como después de la Edad Media se dio origen al cisma protestante y más tarde el siglo XVIII conocido como el de las luces.

Aquí destacan, dijo Pietro Zander, piezas como la pintura San Francisco Javier, de Gerard Seghers y Jan Wildens, así como el óleo de gigantesco formato de San Ignacio de Loyola, de Gerard Seghers y Jan Wildens

La sección La Iglesia Moderna promotora del arte presenta el óleo La aparición de la Virgen a San Francisco, de Pietro de Cortona, además de Ángel toca el laud, de Melozzo da Forli, un fresco plasmado en cadorite que data de 1472.

Bárbara Jatta agregó que en la sala dedicada a La Iglesia y el nuevo mundo americano, destacan obras como Retrato de Clemente IX, de Carlo Maratta de los Museos Vaticanos.

A esta pieza la complementa el famoso óleo Sor Juana Inés de la Cruz, de Juan Miranda, pintado en 1714.

Bertha Cea, coordinadora del Antiguo Mandato del Colegio de San Ildefonso, dijo finalmente que esta exposición ofrecerá experiencias memorables a los visitantes y los pondrá cara a cara con 2 mil años de historia y de arte.

La exposición Vaticano: de San Pedro a Francisco permanecerá en el Antiguo Colegio de San Ildefonso hasta el 28 de octubre.