La pornovenganza ya es delito en Yucatán

Fotografía: Drew Hays

EQUIPO COLOQUIO

Pornovenganza es la utilización de fotografías o videos privados tomados en la intimidad para publicarlos o viralizarlos sin el consentimiento del protagonista a través de redes sociales o sitios web, aun cuando dichas imágenes se hayan creado con  acuerdo entre las partes involucradas.

Proviene del concepto revenge porn, utilizado por primera vez en Estados Unidos, el cual hace referencia a la publicación no autorizada de imágenes o videos privados, mayormente de índole íntimo, llevado a cabo generalmente por la ex pareja del protagonista o a través de terceros, a modo de “venganza” luego de terminada la relación entre ambos.

jakob-owens-259159-unsplash
Fotografía: Jakob Owens

Se trata de una práctica que constituye una grave afectación del derecho a la privacidad de las personas, ya que en algunos casos, se completa con la difusión de datos personales tales como el nombre, la edad, la dirección de correo electrónico y las cuentas en redes sociales, entre otros.

A su vez, se la considera como violencia sexual ya que genera desequilibrio emocional en la víctima, impactando directamente en su integridad psicofísica. En este sentido, las diversas experiencias vinculadas al fenómeno muestran trastornos severos en la vida familiar y laboral.

Frente a ello, el 24 de mayo, Yucatán se convirtió en la primera entidad en tipificar a la pornovenganza como delito porno-venganza. En un comunicado oficial del Congreso del Estado se explica que “a partir del primero de agosto de 2018, quien divulgue o amenace difundir imágenes eróticas, sexuales o pornográficas obtenidas con o sin el consentimiento de otra persona será castigado con cárcel”.

jessica-to-oto-o-604517-unsplash
Fotografía: Jessica To Oto

Al explicar las modificaciones hechas por el poder legislativo estatal, señala que “las sanciones para quien cometa este delito serán de uno a cinco años de prisión a quien revele, publique, difunda o exhiba contenido erótico, sexual o pornográfico obtenido con el consentimiento de otra persona, a través de mensajes telefónicos, publicaciones en redes sociales, correo electrónico o cualquier otro medio. Además, se penalizará desde seis meses a cuatro años de prisión a quien coaccione, hostigue o exija a otra persona, con la amenaza de revelar, publicar, difundir o exhibir sin su consentimiento contenido erótico que previamente le haya sido proporcionado y en caso de ser menores de edad los afectados, la pena aumentará hasta en una mitad”.

Así, Yucatán es pionero en México en decir: No a la pornovenganza.