Un acercamiento hacia el autismo

ANA R. SALINAS

Abril, mes de la concientización del TEA.

México no cuenta con una cifra real de personas con trastorno de espectro autista (TEA), pese a los esfuerzos de muchas asociaciones civiles e instituciones de salud pública y privada para tratar de dar cauce a la condición que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 de cada 160 niños trae esta condición genética al nacer (http://www.who.int/mediacentre/factsheets/autism-spectrum-disorders/es/).

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Fotografía: Andrea Tummons

Se estima que hay 400 mil niños y niñas con TEA, en la nación y puede considerarse un problema de salud pública que no ha sido atendido con seriedad pues no hay cifras reales ni comparativas para diseñar proyectos de atención integral.

La reflexión que me lleva a redactar estas líneas viene de la necesidad de tener información certera que despeje las dudas, miedos e incertidumbre de quienes convivimos, educamos y orientamos a niños con autismo. Sí, existen muchos textos, bibliografía, blogs, foros donde se comparte la experiencia, incluso hay consejos de modelamiento de conducta, pasos para detener una crisis sensorial, y hasta dosis adecuadas de medicamentos, pero no es suficiente.

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Fotografía: Jonathan Weiss

Hasta ahora, no se explican con certeza las causas del autismo, se sabe que el trastorno es multifactorial y que en los varones es mayor la tendencia que las mujeres, pero números exactos en la península de Yucatán no hay.

Son los docentes y educadores de preescolar quienes frecuentemente detectan rasgos de trastornos en el desarrollo de los infantes, en materia de motricidad, lenguaje y socialización; mas el diagnóstico se realiza de manera integral con neurólogos, psicólogos y psiquiatras pasados los tres primeros años de vida del menor, como fue mi caso.

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Fotografía: Jakob Owens

Desde que mi hijo era pequeño detecté comportamientos que me generaron dudas con respecto a su desarrollo: tics, poco equilibrio para sostenerse de pie, brincos incontrolables, espasmo del sollozo, movimientos pendulares, poca interacción con niños, fotosensibilidad, poca tolerancia a ruidos diversos, hipertonía y el nulo caso a señalamientos para ubicar objetos, retraso en el lenguaje.

El mundo del espectro autista está lleno de matices, se requiere paciencia, tolerancia, empatía, voluntad y libertad para permitir que los menores crezcan en un ambiente normal sin sentirse excluidos, señaladas o sobreprotegidos. Si bien, los esfuerzos son notables, nos queda mucho por avanzar y construir.

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Fotografía: Patrick Fore

En mi camino diario he aprendido a tener paciencia y tratar de comprender las diversas formas en las que Adrián concibe el mundo; nuestras diferencias nunca nos han separado; pues aún los neurotípicos y los autistas viven y sienten pero cada uno en su circunstancia y tiempo.

Decir que me siento orgullosa de ser madre de un niño con TEA es pretensioso, lo que presumo todos los días es el valor de mi hijo de enfrentarse a una realidad que desconoce, que le asusta y que día a día asimila con una sonrisa.

Facebook: Ana R. Salinas

Twitter @RockdriguezA

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Fotografía: Andre Hunter