El descrédito de la política

Marcs Wallis

IVANNA TORRICO ESCOBAR

Uno de los síntomas más preocupantes del estado actual de las democracias es el creciente desprestigio de la política y por ende de los políticos.

Todo aquello que lleva la palabra política o político genera rechazo.

Lo más grave de esta situación radica, en que la clase política está poco dispuesta y menos capacitada para enfrentarse y detectar las causas de este desprestigio, es más ya nadie lo oculta. La mala fama de los políticos que deteriora a las instituciones, hunde sus raíces en malformaciones propias de las democracias contemporáneas.

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Fotografía: Ken Treloar

¿Asistimos a una nueva forma de negación de lo político, por qué los ciudadanos no confían en los políticos?

Existen muchas razones, la corrupción, el abuso y la perpetuación del poder, etc. etc.

Esto no hace sino tener un efecto nocivo sobre la ciudadanía, no es extraño que se tenga cada vez más una desconfianza y un descrédito por la política, desvinculándose cada vez más de ella, dejando así a la clase política, misma que va a regodearse a sus anchas cometiendo crímenes o delitos por doquier a costa del Estado.

El ciudadano pendula entre izquierda y derecha buscando desesperadamente respuestas que nunca llegan. ¿Para qué votar por unos o por otros?, si todos son iguales. Sin lugar a dudas esta es una pregunta natural que cada día más ciudadanos se hacen a sí mismos. Ese es el gran riesgo que están corriendo los profesionales de la política, el que para los electores no haya una opción distinta y distinguible, sino simples versiones cada una peor que la anterior.

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Fotografía: Konstantin Planinski

En estos últimos años escándalos como los de Odebrecht, donde la magnitud de la corrupción desarrollada por la multinacional brasileña ha tenido un impacto singular, un tsunami que no solo se llevó grandes cantidades de dinero, sino también el interés público, y donde nos vemos obligados a preguntarnos entonces si los más de 100 proyectos involucrados en el caso Odebrecht eran realmente obras de infraestructura para beneficio común o únicamente excusas para el pago de coimas millonarias.

Los detalles de esta compleja maquinaria corrupta salieron en estos últimos meses del Departamento de Justicia y la Fiscalía de Estados Unidos que publicó la confesión en la que directivos de la empresa admiten haber pagado aproximadamente 788 millones de dólares en 11 países de América Latina y Mozambique.

Los Papeles de Panamá y su impacto en América Latina fueron considerables, ya que gobiernos de países como Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador, México, Chile estuvieron envueltos en escándalos de lavado de dinero, además de esquivar sanciones y evadir impuestos.

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Fotografía: Kholodnitskiy Maksim

Las elecciones en Honduras, donde la OEA criticó la baja calidad del proceso electoral en este país, los comicios estuvieron envueltos en una fuerte polémica por posible fraude.

La situación dramática que vive Venezuela, incluso el prestigioso sociólogo alemán, ex asesor de Hugo Chávez, Heinz Dieterich admite que este país está a un paso del abismo y va hacia un desenlace trágico. Según Dieterich, en Venezuela se vive una dictadura socialdemócrata porque la voluntad de la mayoría es absolutamente clara y quiere un cambio de gobierno.

En Bolivia el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) da luz verde a la repostulación del actual presidente y esta vez sin límites, con ello niega los resultados del 21F de 2016 y las afirmaciones de Evo Morales de gobernar obedeciendo al pueblo quedan solo en discurso.

Por estos y otros hechos que se ha vivido en los últimos años, la confianza en la política y en la democracia se reduce en América Latina.

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Fotografía: Ales Krivec

Según resultados de le empresa encuestadora argentina Latinobarómetro, la mayoría de los latinoamericanos creen que la democracia es el mejor sistema de gobierno. Sin Embargo, esa fe en la actual democracia viene en picada. Los ciudadanos desaprueban la gestión del grueso de los gobiernos de la región.

Frente a este panorama tan desalentador, es recomendable que la clase política reflexione sobre su papel al momento de aportar a la democracia en Latinoamérica y el mundo.