La seducción huele a café…

Mariana Pacheco Ortiz

MARIANA PACHECO ORTIZ

El agua es vida… porque con agua puedo preparar café y si no lo hago existe el riesgo de que mate a todos. De verdad que para mí la calma sabe a café. Es que las personas que lo amamos no podemos concebir el inicio del día sin haber ingerido al menos una taza. Mi estrecha relación con el café es de toda la vida y no es sólo un decir, pues provengo de una familia dedicada a la producción de los granos que muestro en la fotografía superior.

Yo, hasta que no tomo mi porción mañanera de esta deliciosa bebida no me siento preparada para afrontar mi diaria jornada. A veces, suelo confundir el café con entusiasmo, sólo sentir el olor del humeante primer café me da el aliento necesario para estar de pie, pero es bebérmelo lo que realmente me deja lista para lo que venga.

Y aunque mucho se ha dicho sobre excederse en su consumo, por la cafeína, lo cierto es que, de acuerdo con el último estudio publicado este año, tiene más propiedades que Carlos Slim, claro, siempre y cuando se ingiera de forma moderada para aprovechar sus bondades.

Por ejemplo, protege contra la diabetes tipo 2 y el tinnitus; ayuda a prevenir algunos tipos cáncer, la enfermedad de Parkinson, las relacionadas con el hígado y el corazón; posee antioxidantes que retardan los efectos del envejecimiento, contiene nutrientes esenciales, ayuda a la circulación, mejora el rendimiento físico y ya sólo falta que te prepare el desayuno y te saque la basura.

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Fotografía: Dominka Lugin

Esta estimulante bebida, además de mantenernos alertas es un natural quemador de grasas y si lo bebes muy caliente también de labios, lengua y paladar (si se te derrama también de la barriga, piernas y donde caiga).

El oscuro y sabroso líquido es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. En mi caso, bebo los recomendados ocho vasos de agua al día, pero claro, luego de hacer ebullición y pasar filtrando granos de café tostado y molido.

Cuando la temperatura baja, una taza de buen café es la mejor calefacción low cost posible, tan eficaz que además te da esa sensación de confort y abrazo. Es en este punto donde adviertes que el tamaño sí cuenta: no es lo mismo una taza de café pequeña, que una grande.

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Fotografía: Snapbythree My

Si no te gusta el café solo, también puedes combinarlo con leche y otros aditamentos para deleitar a tu paladar, pero si lo tuyo no son las bebidas calientes, también da para hacer frapuchinos, así que no es válida la excusa de que es una bebida aburrida. Si prefieres algo más intenso, lo consigues con un expreso más una generosa porción de whisky, te aseguro que es una excelente opción. Este cóctel es mundialmente conocido como “café irlandés”, pero en mi pueblo le llamamos “café con piquete”.

Un bostezo es un grito ahogado por café. Así que esta receta la puedes disfrutar desde la mañana, es sencilla de preparar: café expreso, un poco de jarabe simple, una porción generosa de whisky, buena crema batida y una pizca de nuez moscada. ¿Por qué?

  1. Sabe rico
  2. Te pone feliz
  3. Sabe muy rico
  4. Ayuda a enfrentar la realidad
  5. Sabe muy, pero muy rico

Está comprobada la efectividad de esta fórmula: revive muertos (de cansancio, de sueño, de resaca), alinea chakras y limpia el aura. Devuelve el alma al cuerpo, poco a poco va recuperando bienestar.

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Fotografía: Nathan Dumlao

El disfrute de una taza no se circunscribe al individualismo sino también evoca colectividad o un acto social. Es tan frecuente quedar con amigos a tomar café para una sabrosa charla y ponernos al día en varios temas, con colegas para discutir temas de trabajo, en reuniones formales, encuentros familiares con galletas y panecillos.

Lo cierto es que hay periodos prolongados en los que excedo mi dosis diaria de café, cuando eso ocurre pienso dejarlo para evitar que se convierta en adicción, pero siento temor, no de morir a falta de él, sino de que mate a muchos y entonces vaya a la cárcel. Creo que habría menos violencia y guerras en el mundo si el café gratuito fuera considerado como un derecho humano.