Esculturas de Jorge Marín en el Museo Casa Montejo

DAVID TOVILLA

El arte figurativo no está agotado. Mantenerse en él implica una dificultad mayor para destacarse. Lograrlo, sin duda, tiene un enorme mérito, como lo demuestra Jorge Marín, en la exposición Raíces que estará en el Museo Casa Montejo durante septiembre y octubre.

img_20170728_121553979_hdr.jpgCargar con centurias de representaciones de la figura humana es un antecedente que complica cualquier proposición figurativa actual. Es fácil caer en el lugar común, el facilismo o la recreación simple. Lo destacable es lograr un estilo, una atmósfera, una identidad.

Jorge Marín hace jugar al bronce. Lo involucra en una cauda de seres peculiares. No son ordinarios. Seres humanos sí, pero con algún agregado, rasgo o elemento que les inscribe en ese mundo marinesco.

img_20170728_121711254_hdr.jpgLa desnudez de las figuras no se asocian al erotismo si no a la libertad. Son seres libres, plenos, auténticos, despojados de fastuosidades que hacen la diferencia entre unos y otros. Cada objeto es como un canto, un poema, una declaración, un manifiesto. La pureza de la condición humana es, también, subrayada por esa limpieza de atavíos. Es genial.

La humanidad cree, sueña, imagina, juega, proyecta, observa. Las posiciones hablan pero no dirían lo mismo con vestimentas. No pueden ser juzgados por categorías morales porque reflejan inocencia, franqueza, espontaneidad. Lo figurativo, se apuntaba líneas arriba, aún tiene qué decir cuando alguien sabe hacerlo expresar.

IMG_20170728_120628816_HDRMaternidad o paternidad no se reducen a hombre o mujer con niño. Sus alas simbólicas hacen el equilibrio perfecto cuando las figuras se paran en una esfera de bronce. De pie, en la tierra, pero erguidos, con la vista en el horizonte y unas enormes alas que ostentan su potencial para iniciar la travesía de la vida.

El hombre porta un antifaz. Incrementa su condición juguetona. Ya no es uno de tantos. Es quien acecha, fisgonea con cierta impunidad buscada en la máscara. Igual no es una decisión propia: el mundo es un teatro que requiere llegar así para poder ser.

img_20170728_121619159_hdr.jpgJorge Marín tiene la virtud de plantear conceptos desde su obra figurativa en cualquier formato. Eso no todos los artistas lo consiguen.

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La exposición es presentada por la Casa de Cultura Citibanamex. El folleto de la misma señala: “Raíces conjuga la construcción de una identidad nunca terminada, siempre en movimiento, imperfecta, perfectible. Se trata de una visión en bronce de la fuerza humana que bebe de las riquezas culturales del mundo: la inagotable tradición prehispánica, la profundidad africana, el misticismo asiático y la herencia europea; las raíces de una raza mestiza.”

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