Glenda Morejón: orgullo y vergüenzas

EL UNIVERSO

EQUIPO COLOQUIO

Glenda Morejón es una ecuatoriana de diecisiete años. Deportista desde los ocho, logró la hazaña de ganar la medalla de oro en cinco mil metros, en el Campeonato Mundial de Menores en Nairobi.

Como era de esperarse, fue recibida en su país como heroína. Sin embargo, también se destapó lo que parece es común en este mundo: se privilegian las relaciones, los amiguismos. Los talentos no son lo más importante. Aunque se vislumbren y se vean que son diferentes y tienen potencial, se determina con criterios subjetivos y no profesionales.

morejon.jpg

Glenda batalló con la insuficiencia económica, las penurias para asistir. El mismo día de su triunfo, su entrenador dijo en una entrevista de radio: “Este año fue muy duro para nosotros.  Al menos en los últimos dos meses. No teníamos un par de zapatos para que la deportista pudiera entrenar. Participó con los zapatos parchados en los entrenamientos. Tiene un par de zapatos con los que ha competido durante tres años. Ya tienen un desgaste propio de ellas. Ella los cuida como si fueran un tesoro. La última semana no tenía con qué entrenar. Ella pensaba en usar sus tenis para competencia pero decía “si se me rompen o ensucian en el entrenamiento ¿cómo llego a Kenia? Da un poco de nostalgia ver cómo ha llegado”.

El orgullo en que se convirtió Glenda significa la vergüenza para muchos. En todos lados hay noticias de los millones de dólares que desvían quienes tienen acceso a los recursos públicos. No hay distinción de filiación política. La danza de los millones alcanza a ex presidentes, ex gobernadores, ex alcaldes. Si un delegado, en México, dice que no vio la conformación, operación y consolidación del cartel de Tláhuac, ¿cómo va a ver otros detalles menores de la vida social?

 

9646729.jpg
Fotografía: El Universo

El caso de Glenda Morejón obtuvo la atención presidencial, en su país. Lenin Moreno dijo: “Lamento lo ocurrido con Glenda Morejón. Que pena que recién cuando la persona trae una medalla de oro descubrimos al héroe. Eso no puede volver a pasar. Imagínense que no tengamos la capacidad de detectar desde temprana edad a un Messi o a un Ronaldo. Somos nosotros los que tenemos que detectarlos y enseguida ponerlos en consideración de las autoridades y decir aquí tenemos a una futura gloria del deporte.”

El Instituto del Deporte de Ecuador anunció una beca de trescientos dólares para la deportista. Una buena escuela, en Mérida, cobra 280 dólares la mensualidad de preparatoria. La respuesta de Morejón fue: “Me sorprendí que me hayan puesto en la categoría D. Pensé que iba a estar en otra serie más arriba. Recibiré 300 dólares. No es siquiera un sueldo básico. No es justo que con una medalla mundial esté en esa división.”

No es que así sea la vida. Así son quienes tienen la oportunidad de tomar decisiones y que no se basan en pareceres éticos, justos y que atiendan a realidades concretas, tangibles.

La lección de Glenda Morejón debe ser continuar con sus triunfos, a pesar de todas las adversidades.